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Agente 007 y reclamo publicitario: los autos en el cine
El Jaguar C-X75 aparece en la última entrega de James Bond.

Agente 007 y reclamo publicitario: los autos en el cine

Para los aficionados al cine es el agente secreto más famoso del mundo, pero para personas como Andy Palmer o Ralph Speth, James Bond es sobre todo un fantástico vendedor de autos.

Ambos son los presidentes de las marcas británicas Aston Martin y Jaguar Land Rover, respectivamente. Ambas firmas son los principales proveedores de las películas de 007.

En la nueva entrega de la saga, «Spectre», el actor Daniel Craig y sus rivales también están motorizados y así se asegura una presencia publicitaria que los autos no podrían alcanzar con los métodos tradicionales.

Ver También: James Bond: Spectre, el final de la montaña rusa para Daniel Craig – Crítica

«Lo mejor que nos ha podido pasar es haber podido trabajar con James Bond desde hace ahora exactamente 50 años», dice Palmer, que celebra que los espectadores puedan de nuevo ver a la estrella tras el volante de uno de sus coches. También Speth puede estar satisfecho de que el malo Christoph Waltz y sus compinches persigan a Bond en una flota de Land Rover Defender, Range Rover Sport, Jaguar F-Type y Jaguar C-X75.

Aunque lo autos tiene un papel secundario, escenifican las partes más espectaculares incluso en los trailers previos al estreno de la cinta. Con un presupuesto de 200 millones de libras (302 millones de dólares), «Spectre» es la película más cara de Bond, según los medios británicos. Sólo el presupuesto para el parque móvil sería de 24 millones de libras.

«Para la escenas en Roma hemos arruinado vehículos por valor de varios millones», dijo al diario británico «Mail On Sunday» el coordinador de las escenas peligrosas, Gary Powell.

Con escenas como ésas, las películas de Bond se han convertido en la encarnación de lo que significa el posicionamiento de producto.

Pero también en películas o producciones de televisión se posicionan otras marcas de vehículos tan estratégicamente como los personajes humanos. La serie «Mission Impossible» con Tom Cruise, por ejemplo, está actualmente en manos del grupo BMW; el nuevo Mercedes GLE se estrenó en el último episodio de «Jurassic Park«; y también los Ferrari de detectives televisivos como Thomas Magnum o Sonny Crockett y Ricardo Tubbs en «Miami Vice» fueron sometidos a un casting.

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Para ello la industria del motor realiza un gran esfuerzo. Para empezar se compromete a la llamada «cross-promotion», dice Claudia Müller, que digire en BMW el departamento Global Entertainment Marketing. Del mismo modo que en la película se hace publicidad de la marca, la firma en sus eventos y comunicaciones lo hace con la cinta. Además, Mercedes, BMW y compañía suministran a los estudios los correspondientes vehículos.

Lo que en apariencia parece sencillo es a menudo muy complicado, dice un portavoz de Mercedes. Como la marca quiere posicionar su modelo más actual y la producción de un film se prolonga más de un año, a menudo no hay ejemplares suficientes del vehículo que se desea exponer, por lo que los estudios se ven obligados a trabajar con costosos prototipos y deben cuidar al mismo tiempo el secreto que supone disponer de modelos que no han visto aún la luz pública, explica Müller, la experta de BMW.

O se recurre a trucos como en las escenas de persecución de «Mission Impossible» con la nueva Serie 7, explica Müller: «Las tomas exteriores se hicieron con un coche de la última generación, pero luego fueron retocadas por ordenador. Sólo las tomas interiores, en un estudio herméticamente protegido, pudo trabajar la gente de la película con el modelo real un año antes de que saliera al mercado».

También en este aspecto, la nueva película de Bond marca el paso. Aunque esta vez John Edwards, que dirige el departamento de vehículos especiales para Jaguar y Land Rover, no tuvo que incorporar cañones ni asientos de eyección, Aston Martin sí tuvo que crear para el agente un auto completamente nuevo. «Diseñado por nuestro jefe de diseño, Marek Reichmann, pusimos a disposición de la película un modelo DB10 que nunca saldrá a la venta», dice el director de la firma, Palmer, sobre el modelo exclusivo.

A los aficionados seguramente les dolerá en el alma ver tan valiosas piezas saltar por los aires en llamas o despedarzarse al chocar, pero a los responsables de marketing se les dibuja una sonrisa en la cara: cuando una película como «Mission Impossible» es vista en todo el mundo por los diferentes formatos -video, DVD, Pay-TV, online-streaming- por 150 millones de personas, logra un alcance e impacto que no se pueden conseguir con la publicidad tradicional, afirma Müller.

Además de toda la publicidad, aún hoy otra razón por la que las firmas desean que sus modelos aparezcan en las películas, según revela la experta de BMW en marketing Müller: mientras en los anuncios que producen las propias firmas deben atenerse por supuesto a las normas de tráfico de carreteras o circuitos, en películas de acción pueden mostrar lo que dan de sí, aunque al final sólo queden de ellos unos hierros humeantes.

Además, incluso esa chatarra tiene valor para el fabricante, según dice Edwards, de Land Rover. «Como piezas de exposición los coches que han participado en películas nunca están lo suficientemente dañados».

Acerca Ariel Feliciano

Cuando no esta escribiendo o hablando de entretenimiento, búsquenlo en internet buscando formas de conquistar el mundo o al menos de volverse inmortal como Munra.

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